Aceite Esencial de Lavanda

Uno de los productos más utilizados y reconocidos en la cosmética natural actual es el Aceite Esencial de Lavanda. Se trata de un ingrediente con propiedades valiosas que te animamos a conocer con detalle.

Qué es el Aceite Esencial de Lavanda

Conocido también como aceite de espliego, el aceite esencial de lavanda es un elemento que se obtiene al destilar flores frescas de distintos tipos de espliego. Presenta apariencia incolora, amarillenta o verde amarillenta, su sabor es amargo y su aroma agradable. La sencillez con la que se obtiene es uno de sus atributos principales.

¿Sabes por qué los aceites esenciales, en general, son tan valiosos para hacer cosméticos naturales? Por sus atributos aromáticos, terapéuticos y regeneradores para la piel. Son mezclas complejas realizadas con compuestos no grasos, ligeros y volátiles, producidos metabólicamente por las plantas. Se consideran tales siempre y cuando sean insolubles en el agua o el vapor. Sin embargo, sí son ligeramente solubles en ácido acético y completamente en grasas, alcoholes, ceras y aceites vegetales. Sus propiedades principales para la cosmética natural son:

  • Positivas aportaciones terapéuticas.
  • Elevada inocuidad.
  • Alta tolerancia.
  • Gran eficacia.

El aceite esencial de lavanda es, hoy en día, un recurso imprescindible en cualquier laboratorio que formula cosmética natural. Más allá de su creciente demanda actual, es un ingrediente con una larga historia.

Breve recorrido por el pasado de este aceite

Los usos cosméticos y sanadores de la flor de la lavanda se remontan a las antiguas civilizaciones. Esto puede convencerte de lo valiosos que pueden ser sus efectos para que siga siendo utilizada. En la Antigua Grecia se empleó como perfume. Los romanos la vertían en sus baños y los egipcios la incorporaron al incienso y, también, a sus perfumes. Su importancia en la Edad Media la convirtió en uno de los ingredientes más valiosos para la perfumería y la jabonería.

Cosmética y Aceite Esencial de Lavanda

En función de su presencia en cada producto cosmético, este ingrediente ejercerá un tipo de influencia u otra en el resultado final. Lo más habitual es encontrarlo en una dosis que oscila entre el 0,1 y el 5%. Este baremo refleja, bastante bien, sus aportaciones. Empléalo para interpretar, a partir de la posología en el etiquetado, qué papel desempeña el aceite de espliego o de lavanda en cada producto:

  • Dosis por debajo del 2,5 %. Su función es fundamentalmente perfumística. Aporta un aroma reconocible y agradable.
  • En torno al 2,5 %. Empieza a proporcionar aportes terapéuticos.
  • Entre el 3 y el 8-10 %. El foco del cosmético se centra en los efectos del aceite esencial de lavanda.

Por supuesto, además de su implementación en los productos industriales de cosmética natural, puedes incluirlo en preparados cosméticos naturales elaborados de forma doméstica. Para ello, debes tener en cuenta dos grandes preceptos:

  • No lo calientes. Todos los aceites esenciales han de introducirse en las fórmulas a una temperatura de entre 35 y 40 ºC.
  • Asegúrate de solubilizarlo en preparaciones basadas en agua.

Principales propiedades de este aceite

Toma nota, estas son las principales capacidades de este ingrediente natural con prestaciones terapéuticas y cosméticas:

  • Asegura un aroma estimulante y agradable.
  • Presenta una mínima toxicidad.
  • Impide el desarrollo de microorganismos, por lo que desempeña labores antisépticas.
  • Cuenta con poder antidepresivo.
  • Estimula las defensas corporales.
  • Tiene capacidad equilibrante: cicatriza, tonifica y calma.
  • Se adecúa a cualquier clase de piel, incluso las sensibles. Se desenvuelve especialmente bien en las maduras, las deshidratadas y las secas.
  • Relaja y regenera la piel.
  • Ayuda a regular el sistema nervioso.
  • Tiene poder antiespasmódico.
  • Proporciona efectos calmantes.

Principales usos del Aceite Esencial de Lavanda

Ahora que conoces cuáles son las virtudes de ese ingrediente vegetal, es el momento de profundizar en cuáles son las aplicaciones más frecuentes y recomendables. Tanto si sueles comprar productos de cosmética natural como si los elaboras en casa, esta información te ayudará a decidir cuándo apostar, o no, por este aceite:

  • Cremas, lociones, sérums y otros productos para el cuidado de la piel, tanto corporal como facial.
  • Tratamientos de problemas cutáneos: Ayuda a combatir o suavizar eczemas, psoriasis, manifestaciones de acné, cicatrices, estrías, quemaduras, úlceras en la piel y picaduras de insectos.
  • Productos capilares anticaspa: Es un buen ingrediente para los champús y las mascarillas que combaten la caspa.
  • Jabones: Sean caseros o industriales, es uno de sus ingredientes aromáticos habituales y, también, un componente que aporta protección cutánea.
  • Aromaterapia: Si quieres crear una atmósfera especial en el entorno, sus matices aromáticos son muy positivos.
  • Productos para relajación: Inciensos, ambientadores, lociones y cremas para masajes adquieren un plus de desconexión con el aceite de lavanda.

En definitiva, el aceite de espliego es un ingrediente natural con una merecida popularidad y presencia en la cosmética actual. Cuenta con grandes propiedades terapéuticas y regeneradoras. Si decides usar un producto que lo incluye, obtendrás significativos beneficios para tu piel, tu cabello y tu aspecto. En Jabonarium puedes encontrar el Aceite Esencial de Lavanda que precisas.


Hacer cosmética natural y casera tiene muchas ventajas: obtener un producto adaptado a ti y a las necesidades de tu piel y cabello, eliminar tóxicos de cosméticos tradicionales e ingredientes innecesarios, conocer cada ingrediente de la fórmula, reducir plásticos y, además, disfrutar de un buen rato potingueando.

Sin embargo, es importante seguir ciertos pasos para que el proceso de elaboración sea seguro y no te cause reacción alérgica o irrite tu piel:

  • Desinfecta los utensilios, envase y mesa de trabajo antes de empezar. ¡Se tarda sólo 1 minuto!
  • Utiliza guantes, mascarilla y gafas en aquellas elaboraciones que lo requieran.
  • Haz una medición de pH de la elaboración final para asegurarte de que está en el rango correcto. Puedes corregirla fácilmente. Sube el pH utilizando un álcali como el bicarbonato. Bájalo con una solución ácida. Por ejemplo unas gotas de ácido láctico o ácido cítrico.
  • Hay que probar la elaboración siempre en una zona reducida de la piel para comprobar que no hay ninguna reacción adversa.
  • Utiliza los ingredientes en su dosis correcta. La indicamos en todas las páginas de producto. Si tienes dudas sobre alguno, pregúntanos! ♥ No nos hacemos responsables del mal uso de los productos y de la incorrecta dosificación de los mismos en las elaboraciones.