¡Buenas potinguer@s! Hoy tenemos una nueva receta en nuestras manos, ¡un Limpiador Facial con Ácido Salicílico!

Este limpiador elimina la suciedad, grasa y células muertas, mejorando la textura y apariencia del rostro. Todo esto se consigue gracias al uso del Ácido Salicílico, un betahidroxiácido capaz de penetrar en la piel limpiando los poros gracias a su efecto exfoliante.

Esta receta puedes emplearla para todo tipo de pieles, sin embargo, gracias al Ácido Salicílico, es especialmente recomendada para pieles grasas, acnéicas y para el tratamiento de puntos negros, psoriasis o verrugas.

¡A potinguear!

Ingredientes para hacer el Limpiador Facial con Ácido Salicílico

Elaboración paso a paso del Limpiador Facial con Ácido Salicílico

  1. Mezclar los tres tensioactivos con cuidado de no crear espuma.
  2. Mezclar el ácido salicílico con el aceite de avellana y añadir a los tensioactivos.
  3. Mezclar los extractos y añadirles la trehalosa.
  4. Posteriormente añadir a la mezcla de tensioactivos.
  5. Ajustar pH con ácido láctico.
  6. Añadir goma xantana hasta que quede homogéneo.
  7. ¡A envasar y disfrutar de este limpiador

Modo de uso del Limpiador Facial con Ácido Salicílico

  1. Lavar rostro con el limpiador mañana y noche.
  2. Aplicar crema hidratante posteriormente.

Beneficios de los ingredientes del Limpiador Facial con Ácido Salicílico

  • Coco Glucoside: es un tensioactivo natural, no iónico y muy suave por lo que resulta ideal para todo tipo de productos limpiadores y espumantes, especialmente para pieles sensibles.
  • Sodium Cocoyl Glutamate: es entre los tensioactivos disponibles el más suave, no es irritante, retiene la humedad y protege la piel de la sequedad. Tiene excelentes propiedades limpiadoras y espumantes produciendo una espuma cremosa incluso en aguas duras.
  • Betaína de Coco: es muy utilizada en cosmética natural y suave para todo tipo de pieles y se usa mucho para reducir la irritabilidad en todo tipo de productos de higiene, especialmente para bebés.
  • Aceite de Avellana: es un aceite hidratante, reparador y suavizante y no deja sensación grasa porque es muy penetrante. El aceite de avellana es uno de los aceites con mayor contenido en ácidos grasos esenciales, además de Vitaminas A y E y rico también en calcio, magnesio y potasio.
  • Extracto de Pepino: es muy recomendable en la formulación de cosméticos con acción hidratante, descongestiva, refrescante, suavizante, así como aclarador de la piel.
  • Extracto de Granada: presenta actividad antibacteriana, antiviral y astringente gracias a su contenido en taninos y ácido elágico entre otros, por lo que resulta un producto muy indicado para cosmética astringente y reguladora de la secreción sebácea de piel y cabello.
  • Trehalosa: actúa previniendo la deshidratación de la piel. Muy recomendable para cremas hidratantes y pro-edad caseras.
  • Ácido Salicílico: tiene la capacidad de penetrar en la piel limpiando los poros, es antibacteriano, antiinflamatorio y puede mejorar la producción de colágeno y suavizar o eliminar arrugas superficiales. Este ácido es un betahidroxiácido, cuya función queratolítica proporciona un efecto exfoliante.
  • Goma Xantana: es un excelente espesante para cosméticos y aplicaciones farmacéuticas. Proporciona hidratación y suavidad a la piel.

¡Completa tu rutina facial con estas recetas!

¿Tienes alguna duda? Déjanosla en los comentarios de este post para poder ayudarte con mucho gusto. ♥


Hacer cosmética natural y casera tiene muchas ventajas: obtener un producto adaptado a ti y a las necesidades de tu piel y cabello, eliminar tóxicos de cosméticos tradicionales e ingredientes innecesarios, conocer cada ingrediente de la fórmula, reducir plásticos y, además, disfrutar de un buen rato potingueando.

Sin embargo, es importante seguir ciertos pasos para que el proceso de elaboración sea seguro y no te cause reacción alérgica o irrite tu piel:

  • Desinfecta los utensilios, envase y mesa de trabajo antes de empezar. ¡Se tarda sólo 1 minuto!
  • Utiliza guantes, mascarilla y gafas en aquellas elaboraciones que lo requieran.
  • Haz una medición de pH de la elaboración final para asegurarte de que está en el rango correcto. Puedes corregirla fácilmente. Sube el pH utilizando un álcali como el bicarbonato. Bájalo con una solución ácida. Por ejemplo unas gotas de ácido láctico o ácido cítrico.
  • Hay que probar la elaboración siempre en una zona reducida de la piel para comprobar que no hay ninguna reacción adversa.
  • Utiliza los ingredientes en su dosis correcta. La indicamos en todas las páginas de producto. Si tienes dudas sobre alguno, pregúntanos! ♥ No nos hacemos responsables del mal uso de los productos y de la incorrecta dosificación de los mismos en las elaboraciones.