propiedades del aceite de ricino para cosmética

¿Ya te has rendido a las bondades del Aceite de Ricino? Puede que lo recuerdes como uno de los remedios estrella que utilizaba tu abuela. Y no era de extrañar, ya que sus propiedades y usos son numerosos y diversos. Si todavía no eres consciente de todo el poder de este producto, te invitamos a quedarte hasta el final para descubrir lo que puede hacer por ti.

El origen del Aceite de Ricino

Antes de que te enumeremos todos sus beneficios, creemos conveniente que conozcas un poco sobre su historia. Como habrás podido adivinar, este aceite se extrae de la planta de ricino (Ricinuscommunis), que es autóctona de África e India. En concreto, sale de las semillas a través de un proceso de presión en frío. El resultado de este proceso es un triglicérido que destaca por poseer una gran cantidad de proteínas, minerales y vitamina E. Entre los ácidos grasos que lo componen se encuentra, en un 90%, el ácido ricinoleico, también conocido como omega 9. Aunque no es exclusivo del aceite de ricino, ya que también aparece en el aceite de soja o en el de semillas de algodón, sí es donde presenta una mayor concentración.

Así pues, se cree que el ácido ricinoleico es el artífice de todas las propiedades de este líquido. Actualmente, su popularidad está en alza. A lo mejor te suena de verlo como «aceite de castor», debido a una mal traducción de su nombre en inglés: castor oil. Y sí, puede sonar muy exótico, pero lo cierto es que, como te comentábamos al inicio, nuestras abuelas ya lo usaban. Su aplicación más común por aquel entonces era la de servir como purgante. Por fortuna, hoy en día ya no tenemos que soportar esta función y podemos integrarlo de forma más provechosa en nuestra rutina de cuidado diario.

El Aceite de Ricino, sus propiedades y usos

A continuación, no te pierdas esta lista sobre el aceite de ricino y sus propiedades, ¡te sorprenderá!

Excelente hidratante

Las propiedades hidratantes de este aceite son increíbles. Al ser rico en vitamina E y ácidos grasos, esta poderosa combinación se encarga de protegernos frente a los radicales libres que dañan la piel. Asimismo, estos dos compuestos también promueven la producción de elastina y colágeno, por lo que lucirás un rostro más suave e hidratado. Y por si fuera poco, es un gran aliado si tienes acné debido a sus propiedades antiinflamatorias y antimicrobianas.
Nosotros te recomendamos que lo uses unas 3 veces por semana. Basta con que apliques unas gotitas en tu cara y masajees con movimientos circulares hasta su absorción.

Aliado de la piel

Sus propiedades antibacterianas y antiinflamatorias funcionan muy bien para tratar irritaciones de la piel, erupciones cutáneas, picaduras de insectos y quemaduras solares. Además, gracias a su alto contenido en ácidos grasos, puede tratar y prevenir la aparición de estrías y otro tipo de cicatrices y marcas en la piel, al tiempo que aportan elasticidad.

Nutre las uñas

Una mala alimentación o abusar de manicuras permanentes y otros tratamientos puede provocar un debilitamiento de las uñas y que estas se vuelvan frágiles y quebradizas. En este sentido, el aceite de ricino puede ser de gran ayuda para aportar nutrición y fortalecer esta parte de tus manos. Aplícalo en la base de la uña y haz un masaje para que penetre. Si lo deseas, puedes aprovechar para hidratar también la piel de tus manos, ¡un 2x1!

El mejor aliado para el cabello

El aceite de ricino para el pelo es la solución que estabas esperando si tienes problemas capilares. Su formulación es idónea para estimular el crecimiento de tu melena y para hidratarla en profundidad. Evita las puntas abiertas y mejora el aspecto del pelo seco y dañado. Solo tienes que aplicarlo directamente con un pequeño masaje, ¡no se nos ocurre nada más sencillo! De igual forma, debes saber que sus poderes funcionan con todo el pelo del cuerpo, es decir, también sirve como un potenciador de cejas y pestañas. Únicamente, te recordamos que tengas algo de cuidado a la hora de usarlo para que no te entre en los ojos. 

¿Cómo se usa el aceite de ricino en las pestañas?

Es muy sencillo, tan solo tienes que depositar una pequeña cantidad en la base de las pestañas antes de irte a dormir y, a la mañana siguiente, lavarte la cara con agua tibia y tu limpiador facial habitual hasta retirar todos los restos por completo. Repite el proceso a diario y muy pronto conseguirás unas pestañas fuertes, largas y brillantes. 

El poder y la versatilidad del aceite de ricino lo convierten en un remedio natural indispensable entre tus productos de cuidado cosmético. Si todavía no lo conocías, es momento de que hagas la prueba y experimentes en primera persona todos sus beneficios.

Recetas de cosmética casera con Aceite de Ricino

Si aún te surgen dudas sobre el Aceite de Ricino, escríbenos en los comentarios de esta entrada de blog. ¡Te ayudaremos encantad@s!


Hacer cosmética natural y casera tiene muchas ventajas: obtener un producto adaptado a ti y a las necesidades de tu piel y cabello, eliminar tóxicos de cosméticos tradicionales e ingredientes innecesarios, conocer cada ingrediente de la fórmula, reducir plásticos y, además, disfrutar de un buen rato potingueando.

Sin embargo, es importante seguir ciertos pasos para que el proceso de elaboración sea seguro y no te cause reacción alérgica o irrite tu piel:

  • Desinfecta los utensilios, envase y mesa de trabajo antes de empezar. ¡Se tarda sólo 1 minuto!
  • Utiliza guantes, mascarilla y gafas en aquellas elaboraciones que lo requieran.
  • Haz una medición de pH de la elaboración final para asegurarte de que está en el rango correcto. Puedes corregirla fácilmente. Sube el pH utilizando un álcali como el bicarbonato. Bájalo con una solución ácida. Por ejemplo unas gotas de ácido láctico o ácido cítrico.
  • Hay que probar la elaboración siempre en una zona reducida de la piel para comprobar que no hay ninguna reacción adversa.
  • Utiliza los ingredientes en su dosis correcta. La indicamos en todas las páginas de producto. Si tienes dudas sobre alguno, pregúntanos! ♥ No nos hacemos responsables del mal uso de los productos y de la incorrecta dosificación de los mismos en las elaboraciones.